La aplicación del dueño de la moto. Web app, sin tienda de aplicaciones: se abre con un enlace, se guarda en la pantalla de inicio y funciona en cualquier teléfono. Toca las pestañas de abajo para recorrerla.
Tres tandas. La primera hace que la app valga la pena el día uno; las otras dos la convierten en el canal del cliente.
Escanea el QR del chasis. Si está libre, sale su nombre y la fecha de venta y confirma. Si ya está registrado, no se duplica: se abre un caso.
Primera tandaCambia entre sus motos o las ve consolidadas. Cada una con su garantía y su historial.
Primera tandaVisitas al taller, reparaciones, piezas compradas y tickets. Todo por chasis.
Segunda tandaSe activa sola al registrar, con su fecha de inicio y el certificado aprobado por Pro Consumidor.
Primera tandaLa serie de uso y mantenimiento, filtrada por el modelo que tiene.
Primera tandaLo que hoy se contesta veinte veces al día por WhatsApp.
Primera tandaDescribe el problema, el agente le dice qué intentar y le pone el video. Solo si eso falla se abre el caso, con foto o video.
Segunda tandaCada síntoma con sus pasos y el video que lo explica, por modelo. Es el trabajo de fondo: mientras más completo, menos tickets llegan.
Segunda tandaPide una pieza o una cotización; sale por Odoo con su link de pago y su despacho.
Segunda tandaCuota, saldo y próximo pago para quien tiene CELCREDIT. Sale de la cartera, no se escribe aparte.
Segunda tandaDónde está la unidad y cuánto lleva ahorrado según su recorrido. Depende del servidor GPS propio.
Tercera tandaTodo pasa por la plataforma. La app no habla directo con Odoo ni con la mesa de ayuda. Escribe en la Plataforma de Operaciones, y ella decide qué cruza. Una sola frontera, no una puerta nueva por cada función.
Y del otro lado, en la Plataforma de Operaciones, la sección Clientes conectados ya está puesta: quién la tiene, qué moto registró, si activó garantía, si tiene Care Plus, qué preguntó y qué ticket abrió. Esa pantalla existe desde hoy, vacía y honesta, esperando la primera instalación.